Cómo escribir un soneto y no morir en el intento

26.11.2018

GUILLERMO DÍAZ

Los que entiendan de poesía sabrán que el soneto es una de las máximas expresiones de arte poética que existen en el mundo lírico. Esto se debe principalmente a sus características: versos de arte mayor (endecasílabos, once sílabas), dos cuartetos (cuatro versos) y dos tercetos (tres versos) y rima consonante. La estructura métrica es la siguiente, aunque puede variar: ABBA ABBA CDC DCD.

A continuación proporcionaré las directrices básicas para escribir un soneto:

  1. Escribir con sentimiento poético los dos cuartetos y los dos tercetos, siendo la última palabra de estos una que rime de forma consonante. No hace falta tener en cuenta la métrica en estos momentos.
  2. Para la elección de la palabra que rimará, hace falta buscar una terminación de la conozcamos varias palabras que acaben de la misma forma y cuyo significado conozcamos. Yo suelo utilizar la siguiente página para conocer a bulto palabras que acaben en —tal— terminación.
  3. Una vez hayamos realizado esto, nos debería quedar algo así:                                                                                                                                                                  

    Blablablablablabalblalbla digo

    Blablablablablabalblalbla  llores

    Blablablablablabalblalbla  ruiseñores

    Blablablablablabalblalbla  contigo.

    Blablablablablabalblalbla  testigo

    Blablablablablabalblalbla  flores

    Blablablablablabalblalbla  sudores

    Blablablablablabalblalbla  trigo.

    Blablablablablabalblalbla  madeja

    Blablablablablabalblalbla  ardida

    Blablablablablabalblalbla  vieja.

    Blablablablablabalblalbla  pida

    Blablablablablabalblalbla  deja

    Blablablablablabalblalbla  estremecida.

  4. Ahora con la siguiente página que cuenta sílabas y también analiza la métrica vamos modificando el interior del verso para que sean todos endecasílabos. Existen palabras comodín para modificar las sílabas, como bien, sien, añadir artículos "un/una", "el/la", solo, único...
  5. En defecto, si nos quedamos cortos, podemos sustituir una palabra corta por otra más larga o incluso alterar completamente el orden sintático de la oración.
  6. ¡Voilah! Cuando hayamos adecuado cada verso a once sílabas y las terminaciones coincidan con la métrica, ya tenemos nuestro soneto. 

¡Os dejo con el texto que he utilizado de ejemplo!

Un hermoso ejemplar de Federico García Lorca: El poeta dice la verdad.

Quiero llorar mi pena y te lo digo

para que tú me quieras y me llores

en un anochecer de ruiseñores

con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo

para el asesinato de mis flores

y convertir mi llanto y mis sudores

en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja

del te quiero me quieres, siempre ardida

con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida

será para la muerte, que no deja

ni sombra por la carne estremecida.

GUILLERMO DÍAZ

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